Un encuentro lleno de fraternidad y espiritualidad que ayuda a mejorar el cuidado a las personas que atendemos, llevando la hospitalidad a su máxima expresión.
El grupo de laicos hospitalarios, que lleva algo más de un año de funcionamiento, ha tenido la dificultad este año pasado de tener que suspender los encuentros presenciales por las recomendaciones sanitarias, pero no han dejado de llevarse a cabo las reuniones de forma telemática.
El próximo otoño retomarán su andadura para poder ser comunidad hospitalaria en medio de los tiempos que corren y con el objetivo de vivir desde la fe la hospitalidad. Sin duda alguna un proyecto ilusionante que cada vez llegará más lejos.
